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Cómo consolar a alguien que perdió a un ser querido

Perder a un ser querido puede traer mucha aflicción y pena. Es un momento donde se necesita mucho apoyo emocional. Aunque sabemos que las pérdidas vienen eventualmente (porque así es el ciclo de la naturaleza humana), lo cierto es que nunca podemos llegar con suficiente preparación para vivir sólo con el recuerdo. Esto es mucho más difícil cuando se trata de una muerte repentina e inesperada, como puede suceder en un accidente de automóvil.

Para superar esta situación, se debe atravesar un proceso de duelo. El apoyo de amigos, familiares y la comunidad, son fundamentales para recuperarse y aceptar la pérdida. Si usted conoce a alguien que perdió a un ser querido recientemente, hay muchas cosas que puede hacer para tenderle una mano amiga. En esta guía le contamos cómo puede apoyar y reconfortar a una persona doliente, incluyendo actitudes y palabras para consolar que son adecuadas en una situación tan difícil.

Formas de animar a alguien trás una pérdida

Aunque no existe una receta que diga cómo podemos aliviar el duelo de alguien más, sí hay algunas actitudes y formas de expresarse que sirven enormemente en esos momentos.

Estas pautas y actitudes pueden ayudar a aliviar a una amistad que ha perdido a un ser querido. Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta que son limitadas. Si el doliente no está atravesando un duelo sano, sino un duelo complicado, puede que haga falta la intervención de un profesional de la salud mental.

Aunque muchas de estas pautas y actitudes nacen del sentido común, algunas no son tan obvias, o pensamos que algo puede ayudar cuando en realidad hace todo lo opuesto. Aquí le contamos algunas cosas que funcionan para aligerar el duelo de una persona.

Muestre empatía

La empatía es la capacidad de conectarse emocionalmente con otros. Una persona empática puede percibir, reconocer, compartir y comprender las emociones de alguien más, ya sea felicidad, vergüenza, tristeza o enfado. Es decir, puede ponerse en el lugar del otro para conectar con sus necesidades y entender su accionar. La empatía viene acompañada del desarrollo de habilidades como la escucha atenta, la comprensión, la tolerancia y la solidaridad.

Frente a una amistad que perdió a un ser querido, mostrar empatía es muy importante. Intentar entender lo que le está pasando en estos momentos, hará que se sienta más contenida y acompañada. Comprender sus emociones le permitirá estar más cerca de sus verdaderas necesidades.

Entienda el proceso de duelo

Aunque el duelo es una experiencia única para cada persona, hay fases que son esperables e identificables en cada pérdida. Al respecto, la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross identifica cinco fases que atraviesa un doliente. Estas fases pueden desarrollarse con mayor o menor intensidad según cada persona y, aunque suelen darse de manera sucesiva, a veces no ocurre de esta forma. En ocasiones, una fase viene antes que la esperable, o puede ocurrir que una suceda con mayor intensidad que el resto. También puede pasar que se saltee una fase. Después de todo, cada proceso de duelo, como cada persona, es único. Las cinco fases del proceso de duelo son:

1. Negación

    Se trata de una sensación de incredulidad o irrealidad que puede ir acompañada de un embotamiento emocional y/o estado de shock. Es una reacción muy habitual ante la pérdida súbita de un ser querido.

    La persona que está atravesando la fase de negación utiliza frases como “Aún no puedo creer que haya ocurrido” o “Es como si fuera una pesadilla”. Estas frases suelen ir acompañadas de actitudes que intentan aparentar entereza emocional o seguir como si no hubiera ocurrido nada.

    En algunas ocasiones, la negación puede aparecer en un formato más sutil. Por ejemplo, en lugar de negar la pérdida reciente, se niega la importancia de la gravedad de la pérdida.

    2. Ira

      Luego de la negación y del bloqueo emocional, suele aparecer la ira o enfado como primera emoción. En esta fase, la mente de la persona doliente suele atribuir la responsabilidad de la pérdida a un tercero o incluso a sí misma, generando en ella sentimientos de impotencia y frustración.

      3. Negociación

        En esta fase, la mente de la persona doliente comienza a tener un comienzo de contacto con la realidad de la pérdida, pero en consecuencia empieza a cultivar esperanzas en que se pueda revertir la situación terminal y piensa acerca de qué debe hacer para que cambie. Los pensamientos van dirigidos a qué se podría haber hecho para evitar el dolor y la situación irreversible.

        Lo que debe saber: Esta etapa a veces se da antes de la pérdida, como puede ser en el caso de tener un familiar con enfermedad terminal. La persona tiene la ilusión de volver a la vida de antes y por eso busca alternativas para que no llegue la situación temida.

        4. Depresión

          Aunque esta fase se denomina “depresión”, no se refiere al trastorno mental. Más bien se trata de una etapa donde aparecen sentimientos de pena o tristeza.

          Entrada esta etapa, la persona va asumiendo la realidad de la pérdida y comienza a entender lo que supone emocionalmente la ausencia. Esto se puede manifestar de varias formas, como recuerdos nostálgicos, pena, necesidad de aislarse socialmente y la falta de motivación para llevar adelante actividades cotidianas. No es de extrañar que muchas personas lloren. Es una forma natural y esperable de superar el duelo.

          5. Aceptación

            Por último, llega la fase de aceptación de la pérdida, donde la mente y el cuerpo alcanzan un estado de calma. El doliente ha comprendido finalmente que las partidas son situaciones propias y naturales de la vida. Comprender esta cuestión no significa olvidar lo que pasó, sino que se puede seguir viviendo con el recuerdo a pesar de todo.

            Escuche a la otra persona

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            Estar presente y escuchar es una de las formas más poderosas para ayudar a transitar el camino del duelo. Escuchar a la persona doliente significa tenderle una mano amiga y darle la oportunidad de expresar en palabras su dolor, enfado, o cualquier otra clase de sentimiento que esté atravesando. Poner en palabras todo esto es muy importante para elaborar el duelo. Realizar una visita, preguntarle cómo está e interesarse sinceramente por lo que dice, es una gran forma de demostrar apoyo genuino.

            Igualmente, hay veces donde una persona no tiene deseos de hablar, y eso es respetable. No hay que obligarla a hablar si no es su deseo. Cuando la persona doliente decida hablar con usted, sea un buen oyente. Esto implica:

            • Aceptar sin juzgar lo que la persona manifieste. Si llora o está muy enfadada, no hace falta tener una respuesta para calmar, alcanza con estar y apoyar en silencio.
            • Evitar opiniones acerca de los sentimientos del doliente. Lo más sensato es no opinar acerca de lo que está sintiendo, qué debería sentir y/o no sentir en aquel momento. Después de todo, cada uno de nosotros atravesamos el duelo a nuestro propio tiempo y manera.
            • Dejar que la persona hable acerca de lo que necesite. Es muy importante no traer temas a la fuerza. Lo más apropiado es darle el espacio para que hable acerca de lo que necesite en ese momento.
            • Escuchar en silencio. A veces, la persona doliente no necesita más que desahogarse. Frente a esto, evite darle cualquier explicación acerca de los sucesos de la vida y la muerte.
            • No dar nada por sentado. Cada duelo es único y por eso debe respetarse. Para eso, en lugar de afirmar o suponer cosas (por ejemplo, decir “Sé cómo te sientes”), intente preguntar (“¿Cómo te sientes hoy?”).

            Ofrezca ayuda más allá de las palabras

            Lo más valioso que puede hacer por alguien que perdió a un ser querido es acompañarlo durante todo el proceso de duelo. Además de escuchar y estar presente, puede ofrecer ayudas específicas. Tras la pérdida, las tareas cotidianas pueden resultar difíciles de llevar adelante. Por ejemplo, puede llamar a la persona doliente y arreglar una visita para colaborar con las compras, diligencias, las actividades diarias de la casa o el transporte. Igualmente, tenga presente que la persona doliente puede aceptar la ayuda o puede que no. En caso de esto último, no se lo tome como algo personal, no es que lo están rechazando a usted. Simplemente, hay personas que no les gusta recibir ayuda o prefieren hacerlo solas.

            ​​Lo que debe saber: Es mejor que llame a la persona doliente en lugar de esperar que ésta le llame a usted. Muchas veces, el dolor disminuye la fuerza de voluntad. Es mejor optar por una política activa para escuchar y ayudar, en lugar de esperar a que le llamen o le pidan algo.

            Otras

            Contacto físico. Este es un método que a veces consuela más que cualquier clase de palabra. Con un abrazo genuino, la persona doliente puede sentirse muy reconfortada en mente y cuerpo. Eso sí, abrace siempre y cuando la persona no rechace el contacto físico.

            Compartir experiencias propias. Otra forma de apoyar es compartir sus recuerdos de cómo ha vivido usted otras pérdidas. Aunque para cada persona estas situaciones son diferentes y con distintos niveles de intensidad, compartir su propia experiencia puede resultar tranquilizador y beneficioso para la persona que está atravesando un duelo en este momento. Eso sí, no olvide que la verdadera protagonista ahora es la persona que sufrió la pérdida reciente. Por eso, recomendamos que sólo hable de sus recuerdos personales si esta se lo pide o si es que surge el tema.

            Recomendar grupos de apoyo. A veces, es muy alentador recorrer el duelo junto a otras personas que también están atravesando este proceso. Existen varios grupos de apoyo orientados especialmente para atravesar el duelo. Estos grupos permiten aprender, compartir y sobrellevar.

            Continuar ofreciendo apoyo sostenido en el tiempo. Tenga en cuenta que la recuperación puede llevar mucho tiempo. Por eso, no está demás continuar ofreciendo apoyo o ir de visita incluso luego de que haya pasado el funeral o la consternación inicial.

            Frases de pésame para dar ánimo

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            Dar el pésame es una acción que sirve para demostrar apoyo y respeto a una persona que ha perdido a un ser querido. Sin embargo, a veces no es tan fácil encontrar las palabras adecuadas para dar el pésame, ya que requiere un grado mínimo de sensibilidad y educación.

            Si tiene dificultades para hallar las palabras para consolar adecuadas, a continuación le dejamos algunos ejemplos que puede utilizar. Estas son algunas de las frases más usadas para dar un pésame educado y respetuoso:

            • Mi más sentido pésame para ti y tu familia.
            • Mis más sentidas condolencias.
            • Lamento mucho tu pérdida.
            • Estará siempre en nuestros corazones y pensamientos.
            • Recuerda que te quiero y que me importas, puedo ayudarte para lo que necesites.
            • Estoy contigo en este momento tan difícil.
            • Siempre estará en mis recuerdos.
            • Era una persona excepcional, fue un honor haberle conocido.
            • Nada ni nadie podrá ocupar el vacío creado por su partida.
            • Te acompaño en tu dolor.
            • Nada duele tanto como la partida de alguien a quien amas.
            • Aunque sea el ciclo de la vida, no por ello es menos doloroso.

            Si usted y la persona doliente son creyentes, puede emplear alguna de las siguientes palabras para consolar:

            • Estará presente en todas mis oraciones.
            • La muerte no es el final.
            • Que nuestras oraciones puedan llegar a nuestro ser querido que se ha marchado tan pronto.
            • Que su alma descanse en paz.
            • Quiero que sepas que estás en mis oraciones y que te deseo lo mejor.
            • Que el Señor te dé la paz en este momento tan duro.
            • Ahora está en un lugar mejor.
            • Sé que es un momento difícil, pero recuerda que este es tan solo el fin de la vida física y el inicio de la vida eterna.
            • Siempre estará en nuestro recuerdo, que Dios le dé descanso eterno.
            • Tengo la certeza de que Dios le recibirá con los brazos abiertos por todo el bien que hizo en la Tierra.
            • Nadie ni nada nos prepara para una pérdida semejante. Pero ten consuelo en que ahora está descansando en el cielo, en los brazos de nuestro Señor.

            Si la persona que perdió a un ser querido es alguien muy importante para usted, a lo mejor quiera ir más allá de un pésame cortés y genérico. Si lo que realmente desea es transmitir empatía y apoyo genuino, debe dar un pésame auténtico y sincero. Algunas ideas de cómo hacerlo son:

            • Me gustaría poder ayudarte, aunque no sé cómo.
            • Quisiera poder ayudarte a aliviar tu dolor de alguna forma.
            • No sé qué decir.
            • Seguramente no pueda llegar a entender lo que estás sintiendo en estos momentos, pero puedo quedarme cerca de ti por si deseas hablar.

            Lo que debe saber: Con esta clase de frases, está demostrando un sentimiento verdadero de querer acompañar en el duelo. Frente al entendimiento de que no hay palabras que alivien el dolor por completo, acompañar en silencio o preguntar directamente cómo puede ayudar, son formas de respetar los tiempos de la persona doliente y darle ayudas concretas.

            Frases que se deben evitar para dar el pésame

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            • Evite decir frases hechas. Decir oraciones vacías hacen que pierda sinceridad y autenticidad, poco sirven para dar consuelo. Algunos ejemplos de frases hechas que conviene evitar para dar el pésame son:
              • Pronto pasará el dolor.
              • Todo pasa por algo.
              • Pudo haber sido mucho peor.
              • Ahora está en un lugar mejor (esta clase de frase sí puede tener sentido para una persona creyente, depende siempre de cada situación).
            • Evite dar frases de ánimo. Cuando una persona está atravesando un duelo, el camino esperable y saludable es pasar por emociones de tristeza, pena, enfado y desesperanza. Estas emociones son necesarias para superar el duelo. Por eso, es muy poco recomendable decirle palabras para consolar que sean de ánimo. Si usted utiliza esta clase de frases, puede hacerle sentir la persona doliente que no le está comprendiendo o que está haciendo mal el duelo. En consecuencia, puede provocar que se aleje de usted o hasta le rechace. Algunos ejemplos de este tipo de frases que es mejor evitar son:
              • Animo, recuerda que aún tienes a tus hijos, una profesión y una casa.
              • Aférrate a los buenos recuerdos.
              • No estés triste, mira todo lo tienes aún, todavía puedes ser feliz.
              • Sé fuerte en este momento.
              • La vida sigue.
              • Su recuerdo es lo que vale.
            • Esquive las frases que minimizan la pérdida. Evite a toda costa las frases que banalizan la muerte. Aunque ya sabemos que éste es un suceso esperable en la vida de todas las personas, sigue siendo un momento sumamente doloroso y la persona que perdió un ser querido necesita pasar por la tristeza para superar el duelo. En este sentido, evite palabras para consolar como:
              • Es el ciclo de la vida.
              • No somos nada.
              • Hoy estamos, mañana no sabemos.
              • A todos nos llegará algún día.
            • Evite dar consejos. Evite aconsejar aunque crea que haya pasado por algo similar y que lo que funcionó con usted, puede funcionar con los demás. Cada persona utiliza distintas formas para sobrellevar el duelo y debe evitar sentir que lo está haciendo mal.

            Usted puede apoyar a alguien que está de duelo

            Entendemos lo difícil de perder a un ser querido. Aunque no existen palabras o recetas mágicas que podamos emplear para aliviar el dolor por completo, sí podemos hacer pequeñas acciones que reconfortan y hacen sentir mejor. Esperamos que con esta guía pueda hallar palabras para consolar y otras formas de apoyar a una persona que perdió a un ser querido.