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Salud mental en la adolescencia: por qué es importante y cómo cuidarla

La adolescencia es un período de crecimiento en la vida de toda persona que se ubica entre la niñez y la adultez. Es una etapa de muchos cambios, en la cual el adolescente está buscando su propia identidad y asentando las bases del futuro de su vida adulta. En este sentido, gozar de una buena salud mental durante la adolescencia es indispensable, ya que este aspecto (así como muchos otros) va a repercutir en el futuro. Si usted tiene hijos o hijas adolescentes, o tiene adolescentes a su cargo, es muy importante que esté alerta frente a posibles señales de una mala salud mental. Detectar un problema a tiempo puede ser de gran ayuda para evitar que el tema se torne más grave luego.

En SABEResPODER entendemos todas las complejidades que trae esta etapa, por eso hemos elaborado esta guía sobre la salud mental en la adolescencia. Esperamos que estas herramientas le resulten útiles para que pueda acompañar a los jóvenes adolescentes durante su crecimiento. Igualmente, lo más recomendable siempre es, ante cualquier inquietud o tema complicado, consultar con un especialista en salud mental.

¿Qué es la salud mental?

La salud mental es un componente integral y fundamental de la salud general. Se trata de un estado de bienestar mental, físico y social que permite a una persona:

  • manifestar sus emociones y sentimientos;
  • interactuar con otras personas;
  • afrontar el estrés normal de la vida;
  • trabajar de manera productiva; y
  • contribuir a su comunidad.

Decimos que la salud mental es integral porque está determinada por múltiples factores biológicos, psicológicos y sociohistóricos. De esta forma, entendemos que no se trata solamente de la ausencia de una afección o discapacidad mental, sino de un estado de completo bienestar físico, mental y social.

¿Por qué es tan importante la salud mental en la adolescencia?

El adolescente es una persona de entre 10 y 19 años (este rango puede variar según cada caso) que está atravesando cambios hormonales, físicos, emocionales, sexuales y sociales. Es una etapa de transición que tiene un valor decisivo, adaptativo y funcional para las etapas posteriores. Es decir, la forma en que un adolescente atraviese esta etapa de desarrollo, incidirá significativamente en su forma de ser en la adultez.

En este contexto, contar con una buena salud mental es indispensable para que el adolescente pueda pasar esta etapa de manera amena, generar nuevos aprendizajes y desarrollar habilidades que serán indispensables para su vida adulta y su comunidad. Debido a todos los cambios y presiones que deben pasar los adolescentes, se vuelven personas más vulnerables y predispuestas a desarrollar un problema de salud mental.
Padecer un trastorno mental tiene consecuencias negativas en otros ámbitos de la vida. Por ejemplo, los adolescentes con trastornos mentales son más propensos a sufrir:

  • exclusión social;
  • problemas de estigmatización y discriminación en su comunidad;
  • dificultades en el aprendizaje;
  • comportamientos de riesgo;
  • mala salud física; y
  • violaciones de sus derechos humanos.

Cifras en la actualidad

Según el reporte realizado por la OMS sobre la salud mental en la adolescencia, a nivel mundial:

  • Uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años padece algún trastorno mental.
  • El 13% de las muertes de adolescentes es producto de un trastorno mental.
  • Entre las principales causas de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes se encuentran la depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento.
  • El suicidio es el cuarto motivo de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años.
  • Pasar por alto los trastornos de salud mental durante la juventud puede producir consecuencias en el futuro, ya que su salud física y mental se ve afectada, lo cual restringe las posibilidades de llevar una vida plena en la adultez.

Principales trastornos de la salud mental en adolescentes

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Los trastornos de salud mental que más tienen los adolescentes son trastornos de conducta alimentaria (TCA), depresión, psicosis, trastornos de ansiedad generalizada (TAG), fobia social y trastorno disocial.

Trastornos de la conducta alimentaria

Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) son un grupo de distintas afecciones que alteran las prácticas y pensamientos sobre una alimentación saludable. Los trastornos de la conducta alimentaria más frecuentes son:

  • Anorexia nerviosa. Es un trastorno en el cual una persona tiene una imagen distorsionada de su cuerpo, ya que siempre se percibe con sobrepeso u obesidad aunque esté muy delgada. Por eso, evita sistemáticamente ingerir alimentos; todo lo que come está estrictamente controlado y suele ingerir menos calorías de las recomendadas; también suele hacer mucho ejercicio o tomar laxantes para bajar de peso. La anorexia suele darse más en mujeres que en hombres.
  • Bulimia nerviosa. Es un trastorno donde una persona tiene episodios frecuentes de comer grandes cantidades de alimentos y siente que no puede controlarse. Estos episodios se llaman atracones. Luego del atracón, la persona con bulimia utiliza diversas formas para evitar el aumento de peso, como por ejemplo, vomitar a propósito o ingerir laxantes. Las personas con bulimia no necesariamente son extremadamente delgadas, puede que tengan un peso corporal promedio o incluso que tengan sobrepeso. La bulimia suele darse más en mujeres que en hombres.

Depresión

La depresión es un trastorno mental que afecta tanto a hombres como a mujeres. Es un trastorno en el cual una persona está inmersa en un estado de tristeza, melancolía y desesperanza permanente. Este estado emocional repercute negativamente en otros aspectos de su vida. Por ejemplo, puede afectar su rendimiento en el trabajo, sus vínculos con amigos, familiares y otros grupos, y sus ganas de realizar actividades cotidianas. En síntesis, la depresión perjudica las ganas de vivir de una persona.

Psicosis

La psicosis es un término utilizado para describir a un grupo de trastornos mentales en los que se ha perdido cierto contacto con la realidad. Cuando una persona se enferma de esta forma, se dice que tiene un episodio psicótico. Durante dicho episodio, los pensamientos y percepciones se ven alterados, lo cual puede producir dificultades para entender qué es real y qué no es real.

Esquizofrenia: Un trastorno psicótico frecuente

La esquizofrenia es una afección grave que se encuadra dentro de los trastornos psicóticos. Esta enfermedad afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Suele diagnosticarse en la adolescencia. Es muy importante comenzar un tratamiento lo más pronto posible para evitar un deterioro mayor de la persona afectada. Los síntomas pueden variar, pero generalmente se dividen en tres categorías: Psicóticos, negativos y cognitivos.

  • Síntomas psicóticos:
    • alucinaciones (ver, oír, oler, saborear o sentir cosas que no son reales);
    • delirios (tener fuertes creencias que no son ciertas, son irracionales e incomprobables);
    • trastorno del pensamiento (problemas para organizar las ideas y el habla; a veces, una persona deja de hablar en medio de un pensamiento, cambia de tema repentinamente o inventa palabras sin sentido);
    • trastornos del movimiento (hacer movimientos corporales anormales y repetirlos una y otra vez).
  • Síntomas negativos:
    • pérdida de motivación, de interés o del disfrute de las actividades diarias;
    • alejamiento de la vida social;
    • dificultad para mostrar emociones; y
    • problemas para funcionar normalmente.
  • Síntomas cognitivos:
    • problemas de atención;
    • problemas de concentración; y
    • problemas de memoria.

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una afección que provoca cambios intensos en el estado de ánimo, conocidos como episodios maníacos y episodios depresivos. Durante un episodio maníaco, una persona puede sentirse extremadamente animada, eufórica e irritable. En algunos casos, el episodio maníaco puede desencadenar síntomas psicóticos como desconexión de la realidad. En cambio, durante un episodio depresivo, una persona puede sentirse deprimida, triste, indiferente o desesperanzada. Los síntomas de cada episodio anímico pueden durar entre una y dos semanas, a veces más. Estos cambios intensos en el estado de ánimo pueden perjudicar el sueño, la energía, el juicio, el comportamiento, el nivel de actividad y la capacidad de pensar con claridad. 

Trastorno de ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es un trastorno mental que afecta tanto a hombres como a mujeres, en el cual una persona siente nervios y preocupación excesiva sobre cosas cotidianas. Mientras una persona sin TAG puede vivir y afrontar sus preocupaciones diarias de manera controlada y sin grandes sobresaltos, una persona con TAG siente una ansiedad y preocupación desproporcionada, lo cual le va a impedir concentrarse en sus actividades diarias.

Fobia social

La fobia social (también llamada trastorno de ansiedad social) es una afección de salud mental en la cual una persona siente un temor intenso a ser observada y juzgada por otras en situaciones sociales. Por ejemplo, acontecimientos tan cotidianos como conocer gente nueva, hablar en una tienda con un cajero o compartir un almuerzo con alguien, para una persona con fobia social pueden resultar eventos totalmente aterradores y causarles mucha ansiedad. Siente tanto miedo a ser juzgada, humillada y rechazada, que se ve afectada su capacidad para ir al trabajo, asistir a la escuela o hacer otras actividades diarias. Incluso puede que resuelva no ir o evitar cualquier clase de evento social.

Trastorno disocial

El trastorno disocial o trastorno de conducta (TC) es un conjunto de problemas emocionales y conductuales que se manifiesta en niños y adolescentes. Estos problemas consisten en mantener una actitud destructiva y desafiante, no respetar los derechos básicos de otras personas o incumplir normas sociales o códigos de convivencia básicos. El niño o joven adolescente que lleva a cabo esta clase de actos suele ser perfectamente consciente de lo que está haciendo.

Factores de Riesgo

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Los trastornos mentales pueden ser originados por varios motivos. Sin embargo, existen varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar un trastorno mental.

Genética: Antecedentes de trastornos mentales en familiares cercanos

Los factores hereditarios cumplen un rol muy importante en el desarrollo de la salud mental. Los genes son instrucciones que indican cómo debe desarrollarse el cuerpo y cerebro de una persona. Por ejemplo, dicen qué color de ojos y cabello va a tener alguien. Los genes se transmiten de generación en generación.

Aunque no hay un gen que decida de manera determinante si un adolescente va a desarrollar un problema de salud mental, sí pueden haber genes heredados que afecten la forma en que se desarrolla el cerebro, haciendo que sea más o menos probable que haya un problema de salud mental en el futuro.

Biología: Química cerebral o daño cerebral producido por una lesión grave

No todos los cerebros suelen compartir las mismas conexiones neuronales que la mayoría. Algunos tienen niveles demasiado bajos o altos de ciertos neurotransmisores. También puede ocurrir que tras un accidente una persona haya sufrido una lesión en la cabeza y tenga daño cerebral.
Todas las anomalías que ocurran en el cerebro pueden aumentar las probabilidades de desarrollar un problema de salud mental.

Enfermedades crónicas subyacentes

Hay grupos de enfermedades crónicas que pueden aumentar las probabilidades de desarrollar una mala salud mental. Por ejemplo, enfermedades como la diabetes, enfermedades cardíacas o cáncer, pueden afectar negativamente el estado de ánimo de una persona y condicionarla más para desarrollar un trastorno mental.
Incluso, si una persona ya tiene un trastorno mental, puede aumentar sus probabilidades de desarrollar uno nuevo. Por ejemplo, un adolescente que tiene diagnosticado un cuadro de depresión, puede desarrollar también un trastorno de ansiedad generalizada.
Cuando una persona tiene dos o más trastornos o enfermedades se utiliza el término “comorbilidad”.

Determinantes sociales de la salud

Los determinantes sociales de la salud se refieren a las condiciones en las que las personas nacen, crecen, viven, juegan, aprenden y trabajan, y que inciden en su salud y calidad de vida. Es decir, se trata de factores ambientales y de la comunidad que influyen en la salud mental de una persona, ya sea jóven o adulta.

Los determinantes sociales de la salud se dividen en cinco grupos principales:

  • estabilidad financiera;
  • acceso y calidad de la atención médica;
  • acceso y calidad de la educación;
  • vida social y comunitaria; y
  • vecindario y entorno vital.

Un ejemplo de cómo estos factores ambientales afectan a la salud mental es la pobreza. En las zonas de mucha pobreza, un jóven adolescente está expuesto a situaciones de mucho estrés, haciendo que sus vínculos sociales sean pocos, nulos o poco saludables y se dañe su salud mental general.

Consumo de alcohol y/o de drogas recreativas

El consumo de drogas y/o alcohol puede afectar áreas del cerebro y desencadenar graves problemas de salud mental en los adolescentes. Estas sustancias repercuten en su estado de ánimo, su calidad de sueño, sus relaciones con otras personas y su salud física.

Experiencias traumáticas

Las experiencias traumáticas o traumas son aquellas que han sido muy estresantes, peligrosas o impactantes para alguien. Los traumas no son iguales para todas las personas. Lo que para alguien puede ser una situación normal y manejable, para otra persona puede resultar una experiencia traumática.
Hay muchos tipos de experiencias traumáticas. Están las que representan un peligro físico, como participar de una guerra o estar en una accidente de automóvil, y también hay traumas generados por situaciones que provocan una carga emocional muy fuerte, como la muerte repentina de un familiar, un divorcio, el abandono en la infancia o el acoso escolar. 

Hábitos y estilo de vida

Para una buena salud mental, es muy importante cuidar el cuerpo y la mente. Factores crónicos como dormir poco o mal, llevar una alimentación poco saludable, la falta de ejercicio y un mal manejo del estrés pueden incidir en el desarrollo de un problema de salud mental.

Prevención de los trastorno mentales en la adolescencia

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Hay varias cosas que usted como adulto puede hacer para prevenir trastornos mentales en los adolescentes:

  • Mantenga vías de comunicación abiertas, honestas y no prejuiciosas. Sin perder su autoridad propia, demuestre disponibilidad, apertura y empatía para hablar y escuchar. Cree espacios donde el adolescente sienta seguridad para compartir lo que le pasa sin ser juzgado.
  • Preste atención a cambios de conducta repentinos en el adolescente para evitar situaciones más graves. Manténgase alerta para identificar posibles señales que indiquen problemas en la salud mental. Estas señales de alerta son:
    • aislamiento;
    • estallidos de ira;
    • alteraciones en el sueño;
    • cambios en la alimentación;
    • cambios repentinos de peso;
    • problemas académicos; y
    • evitar actividades que antes eran placenteras.

Estos comportamientos pueden señalar un problema de salud mental o simplemente un momento pasajero difícil. Si las señales persisten en el tiempo, empeoran o hay problemas en distintas áreas en simultáneo, puede que haya detrás un problema de salud mental.

¿Cómo ayudar a la salud mental en adolescentes?

  • Predique con el ejemplo. Recuerde que usted es el adulto y por ende debe ser una referencia para sus hijos, tanto durante la niñez como en la adolescencia. Por eso, intente actuar con coherencia y responsabilidad. Siga las mismas normas que le enseña a su hijo. Por ejemplo, si quiere que sus hijos tengan hábitos alimenticios saludables, comience a hacer esto usted también.
  • Fomente un estilo de vida saludable. Los hábitos de vida inciden en la salud mental. Por eso, invite a sus hijos a llevar una vida saludable. Trate de instalar prácticas saludables en el sueño, la higiene, la alimentación, etc. También pueden compartir paseos o actividades deportivas. Cuanto más temprano fomente estos hábitos, más arraigados estarán y será más fácil sostenerlos en el futuro.
  • Ayude a desarrollar la inteligencia emocional. La inteligencia emocional se refiere a la capacidad para reconocer emociones propias y ajenas, saber identificar diferentes sentimientos y nombrarlos correctamente. La inteligencia emocional utiliza toda esta información para guiar el pensamiento, la conducta, ajustar las emociones para adaptarse al ambiente y lograr objetivos.
    Algunos consejos para ayudar a un adolescente a desarrollar inteligencia emocional son:
    • Abra el diálogo, ayude a identificar emociones y qué las causaron.
    • Escuche sin juzgar y enséñele a actuar así con otras personas.
    • Enséñele a superar adversidades y situaciones difíciles.
  • Vigile el uso de las tecnologías. Aunque el teléfono celular, las redes sociales y el Internet son oportunidades para conocer el mundo, nuevos grupos, educarse y entretenerse, también representan un riesgo. El uso excesivo de las tecnologías en la juventud puede resultar perjudicial para la salud mental. Por este motivo:
    • Establezca límites de tiempo en el uso de las tecnologías y redes sociales.
    • Enseñe a utilizar las tecnologías de manera responsable y respetuosa.
    • Infórmese acerca de las redes que usan sus hijos y utilice filtros de seguridad para los dispositivos de sus hijos. No olvide que en muchos casos siguen siendo menores de edad y usted es responsable.

Cuándo acudir a un profesional

Es muy importante distinguir cuándo un signo o síntoma se trata de algo pasajero y cuándo oculta un problema más serio. A veces, hay situaciones de la vida misma que pueden provocar ansiedad, falta de sueño, tristeza o irritación. Una persona con una buena salud mental suele superar estas dificultades eventualmente. Pero si las señales o síntomas persisten en el tiempo, lo más recomendable es consultar con un profesional para recibir el tratamiento adecuado. La mayoría de los trastornos mentales no se van solos y empeoran con el tiempo si se pasan por alto, pudiendo ocasionar problemas más graves en el futuro.

¡Cuidemos la salud mental en la adolescencia!

Como puede ver, cultivar una buena salud mental durante la adolescencia es clave para alcanzar una adultez plena. Luego de haber leído esta guía, usted contará con más información y herramientas para acompañar a los adolescentes durante su crecimiento. Recuerde: SABEResPODER. Al estar alerta para prevenir trastornos mentales o cualquier otra clase de dificultad que pueda afectar a los jóvenes, podrá facilitarles un recorrido más saludable y feliz hacia la adultez.

Si tiene dudas sobre este u otros temas, puede contactarse con nuestros expertos a través de nuestro chat. Nos encantaría ayudarle.